Cuando el juego deja de ser un juego
Una investigación reciente de BBC News vuelve a poner sobre la mesa una conversación que pocas veces ocupa el centro de la escena: qué ocurre cuando una fantasía sexual deja de ser una decisión compartida. La historia de Ruth O'Grady, quien asegura haber participado durante meses en encuentros que realmente no deseaba, es incómoda precisamente porque demuestra que decir «sí» no siempre significa querer estar ahí. Su relato también pone el foco en algo que debería ser innegociable en cualquier forma de exploración sexual: el consentimiento debe ser libre, informado y poder retirarse en cualquier momento.
El intercambio de parejas, el juego entre adultos y las experiencias sexuales fuera de lo convencional no son, por sí mismos, el problema. El verdadero límite aparece cuando una persona participa por presión, miedo, manipulación o porque siente que ya no tiene libertad para decir que no. Y esa diferencia importa. Mucho. Una fantasía puede ser intensa, atrevida e incluso llevarnos fuera de nuestra zona de confort; pero sigue siendo una experiencia compartida únicamente mientras todas las personas involucradas quieran estar allí. Sin consentimiento, el juego deja de ser juego.
Lo que sí es un dato duro es lo que encontró la BBC alrededor del caso. Tras ocho meses de investigación, el medio pidió a 45 cuerpos policiales del Reino Unido los reportes de delitos que mencionaran ese sitio desde comienzos de 2023. Respondieron 39, y al corte de abril de 2026 sumaban 329 reportes —violación, otros delitos sexuales graves, comportamiento controlador y coercitivo, acoso, chantaje, acecho y agresión—, con 26 personas acusadas o citadas y 23 casos aún en curso. FabSwingers respondió a la BBC que el consentimiento es la base de estas prácticas, que una conversación en línea previa no elimina la necesidad de consentimiento presencial y que trata los reportes de actividad no consentida como un riesgo prioritario.
La investigadora Nicola Gavey, de la Universidad de Auckland, que estudia el sexo no deseado desde los años ochenta, lo resume con una frase que explica el caso entero: es perfectamente posible que alguien aparente consentir relaciones que en realidad no desea.
Quizás por eso historias como esta también sirven para recordar por qué hablar de límites, acuerdos y deseos antes de cerrar la puerta es mucho más sexy de lo que algunos creen. En este magazine lo repetimos en cada guía: explorar no significa perder el control, sino tener la libertad de decidir hasta dónde quieres llegar. Y un buen juego no se mide por cuánto se atreve alguien a hacer, sino por cuántas personas pueden terminar la noche pensando exactamente lo mismo: «esto lo elegimos nosotros».
Dónde seguir. El acuerdo previo, que es lo que falla en este caso, está en consejos para parejas y en celos en pareja. Lo que un establecimiento serio debe garantizar —personal en las zonas de contacto, reglas dichas en la puerta, cero tolerancia— está en cómo elegir un club, y la frontera penal, en si el swinger es legal en Colombia: un club no crea consentimiento ni lo presume.
Fuente: BBC News Mundo. No reproducimos las fotografías del reportaje: son de la BBC y retratan a una persona identificable que relata haber sido coaccionada.
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Se suponía que nadie podía jugar esto
Se suponía que nadie podía jugar esto. O al menos eso pensábamos. Mucho calor. Mucha ropa.
Spicy Cards ya está en el mercado y, contra todo pronóstico, hay gente que decidió no esperar más para descubrir qué pasa cuando una baraja deja de ser tan inocente. Primero fueron las cartas físicas. Después apareció la versión digital. Y desde entonces hemos empezado a recibir mensajes que, sinceramente, preferimos no publicar.
Lo interesante es que ahora hay dos maneras de meterse en problemas. Está la versión física, con su estuche negro, sus cartas esperando sobre la mesa y ese momento incómodo —o no tanto— en el que alguien tiene que sacar la siguiente. Y está la digital, que tiene una ventaja bastante conveniente: puedes llevarla contigo a cualquier parte. Sin estuche, sin barajar, sin levantar sospechas. Solo necesitas tu pantalla y un poco de disposición para jugar.
Así que sí: Spicy Cards ya está afuera. Algunos ya las tienen. Otros ya están jugando. Y otros todavía están fingiendo que no tienen curiosidad. Nosotros no vamos a preguntar quién pertenece a cada grupo. Solo diremos que las cartas ya están circulando y que, cuando una noche empieza con un simple «saquemos una carta», nadie sabe muy bien dónde termina.
De dónde sale, dicho aquí también. Spicy Cards es un producto de Spicy Club, la marca que este directorio reseña como su categoría superior. Probamos las dos versiones y contamos en qué se diferencian —y para qué sirve cada una— en la reseña completa, donde los enlaces de compra van marcados como sponsored.
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Las unicornios dejaron de ser un sueño: ahora son tendencia
Ella ya no espera a que una pareja la encuentre. También elige. Y la ciencia empieza a ponerle nombre a este fenómeno.
Durante años fueron una especie de leyenda dentro del mundo de las parejas abiertas: una mujer dispuesta a compartir una experiencia con una pareja, pero suficientemente difícil de encontrar como para convertirse en el famoso «unicornio». Pues bien, algo está cambiando. Investigaciones recientes sobre tríos, relaciones abiertas y no monogamia consensuada muestran que estas dinámicas están mucho más presentes de lo que suele hablarse públicamente.
Pero la verdadera noticia podría estar del otro lado de la ecuación.
Un estudio reciente sobre symbiosexuality —la atracción hacia la conexión y dinámica que existe entre dos personas— encontró que el 78,6 % de sus participantes había tenido un trío y que el 51 % había tenido algún tipo de relación con una pareja. La cifra apunta a algo que durante mucho tiempo quedó fuera de la conversación: también existen personas que buscan deliberadamente la experiencia de entrar en una dinámica ya formada.
Y eso cambia las reglas.
La «unicornio» moderna no necesariamente aparece para completar la fantasía de una pareja. Tiene preferencias, límites y criterios propios para decidir con quién quiere compartir una experiencia. En otras palabras: la pareja ya no es necesariamente quien selecciona. También puede ser seleccionada.
De hecho, investigaciones sobre tríos han encontrado que las parejas suelen establecer reglas para proteger su vínculo principal cuando incorporan a una tercera persona. Pero cuando esa tercera llega con sus propios deseos y límites, la dinámica deja de parecer una simple fantasía diseñada por dos.
Y aquí aparece la parte polémica: quizá nunca hubo una escasez de unicornios. Quizá lo que estaba cambiando era quién tenía el poder de elegir.
La fantasía dejó de ser secreta. Y ahora, aparentemente, también tiene voz.
De dónde salen las cifras, y qué no dicen. El término lo acuñó la socióloga Sally W. Johnston, de Seattle University, en un trabajo publicado en Archives of Sexual Behavior en 2024 (resumen en PubMed). El 78,6 % y el 51 % vienen de su segundo estudio, de 2025, sobre 145 personas encuestadas y 34 entrevistadas.
Y aquí está el matiz que cambia la lectura: esas 145 personas no son una muestra de la población — fueron seleccionadas precisamente porque ya habían declarado sentirse atraídas por una pareja, dentro de un reclutamiento por conveniencia entre comunidades queer y no monógamas. Es decir: el 78,6 % no significa que ocho de cada diez personas hayan tenido un trío. Significa que, entre quienes ya se sienten atraídos por las parejas, la mayoría pasó de la atracción a la práctica. Eso sigue siendo noticia —confirma que el deseo existe y que se ejerce— pero no es una medida de cuántas unicornios hay en el mundo. Esa cifra no la tiene nadie.
Es la misma cautela con la que tratamos el estudio regional de no monogamia y la cifra de los 250 grupos en Bogotá: los números sirven para entender hacia dónde se mueve la conversación, no para cerrar una cuenta que nadie ha hecho.
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La forma más común de romper la monogamia en Latinoamérica no es el swinger: es la infidelidad
El primer estudio regional sobre no monogamia midió a 1.773 personas en México, Colombia, Argentina y Brasil. La infidelidad encabeza la lista con 33%. El intercambio de parejas aparece con 9%, empatado con el poliamor.
El trabajo se titula «No Monogamia en Latinoamérica» y lo realizaron la aplicación de citas Gleeden y la consultora Dive Marketing. La muestra fue de 1.773 participantes, de los cuales el 60% fueron mujeres. Su dato de titular en la prensa mexicana: el 54% de las personas mexicanas ha participado en algún tipo de no monogamia en algún momento de su vida (El Universal, 11 de abril de 2025).
El reparto por práctica, según el estudio:
| Práctica | % | ¿Hay acuerdo entre las partes? |
|---|---|---|
| Infidelidad | 33% | No |
| Relaciones abiertas | 26% | Sí |
| Poliamor | 9% | Sí |
| Swinger | 9% | Sí |
| Anarquía relacional | 8% | Sí |
| Tríadas | 6% | Sí |
| Polifidelidad | 5% | Sí |
| Poligamia | 4% | Sí |
Por qué el dato importa aquí. El reproche más frecuente que recibe el ambiente es que sería «infidelidad con permiso». El estudio ordena las cosas al revés: la infidelidad es una categoría aparte, es la más practicada de todas y es la única de la lista donde no hay acuerdo entre las partes. Sumadas, todas las formas consensuadas llegan al 67% — pero repartidas en siete prácticas distintas, ninguna de las cuales alcanza sola a la que se hace a escondidas.
Qué se puede afirmar y qué no. Que el estudio existe y que dice esto, está publicado y enlazado arriba. Que sus cifras describan a la población de la región, no: son 1.773 respuestas repartidas entre cuatro países, no una muestra representativa, y quien contesta una encuesta sobre no monogamia rara vez es una persona escogida al azar. Súmese que el estudio lo encarga una aplicación de citas no monógamas, que tiene un interés evidente en el tema. Nada de eso lo invalida — lo ubica. Es la primera medición regional que existe, y por ahora es la única.
Tampoco hay desglose público por país: el 54% es de México, y el reparto por práctica es del conjunto. No sabemos cuánto de ese 9% swinger es colombiano, y decir lo contrario sería inventar. Es la misma cautela con la que tratamos la cifra de los 250 grupos en Bogotá: sirve para entender el orden de magnitud, no para dar por cerrada una cuenta que nadie ha hecho.
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«Hay más de 250 grupos swinger apenas en Bogotá»: la frase de Flavia Dos Santos que le puso cifra a la escena
La afirmación circula con su nombre y su cara: «Hay más de 250 grupos swingers apenas en Bogotá». Así se titula la entrevista en video en la que Flavia Dos Santos —psicóloga y sexóloga brasileña, más de dieciséis años de carrera mediática en Colombia— habla del ambiente swinger con una naturalidad que sigue siendo poco común en la televisión y los pódcast del país. Ver la entrevista →
Lo notable no es que una figura pública mencione el tema. Es que le ponga un número.
Qué se puede afirmar y qué no. Que ella lo dijo, está a la vista de cualquiera en el video. Que la cifra sea exacta, no lo sabe nadie — y conviene decirlo con todas sus letras: no existe ningún censo de grupos swinger en Colombia, y por su propia naturaleza no puede existir. Son comunidades privadas, muchas viven en WhatsApp o Telegram, nacen y se disuelven sin dejar registro. Doscientos cincuenta es una estimación de alguien que conoce el terreno, no una medición. Nosotros la reportamos como lo que es.
Vale la pena además no confundir unidades. Nuestro propio directorio nacional tiene más de 40 establecimientos físicos verificados en 16 ciudades: locales con dirección, teléfono y puerta. Los "grupos" de los que habla Dos Santos son otra cosa —comunidades privadas, sin sede—, así que las dos cifras no se contradicen: miden capas distintas del mismo mundo. Una es la escena que se puede visitar; la otra, la que se organiza en privado y que ya describimos al reseñar las plataformas y grupos donde la gente se conoce.
El detalle que casi nadie comenta. Dos Santos ha señalado públicamente algo que dice más sobre el país que sobre ella: cuando habla de swingers, una parte del público asume de inmediato que ella practica el estilo de vida. No es una impresión suya. En noviembre de 2023, una afirmación general suya —que la bisexualidad es parte natural del ser humano— fue leída por buena parte de sus seguidores como una confesión personal, y así lo registró la prensa en su momento.
Ese reflejo —deducir la práctica a partir del comentario— es exactamente el mecanismo que mantiene el tema en voz baja en Colombia. Mientras hablar del ambiente siga costando la sospecha de pertenecer a él, seguirá habiendo menos gente dispuesta a hablar, y la conversación pública seguirá dominada por el rumor en lugar de la información.
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Las parejas en Colombia dejan de esconderse: el lifestyle rompe el último tabú
Lo que hace apenas unos años era un secreto compartido entre unos pocos, hoy se ha convertido en una de las comunidades de más rápido crecimiento en Colombia.
Mientras millones de personas siguen creyendo que el lifestyle es un fenómeno marginal, la realidad cuenta otra historia: cientos de grupos privados, clubes especializados y eventos exclusivos reúnen cada mes a miles de parejas en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena.
El cambio ya no pasa desapercibido. Cada vez son más los organizadores que hablan públicamente del tema, los medios especializados que documentan este crecimiento y las parejas que deciden dejar atrás el miedo al juicio social para vivir su intimidad bajo una sola regla: el consentimiento.
Expertos y líderes de la comunidad coinciden en que el mayor enemigo del lifestyle nunca fue la sociedad, sino la desinformación. Hoy, conceptos como respeto, comunicación, límites claros y confidencialidad reemplazan los viejos estigmas que durante décadas alimentaron el morbo.
Lo que se puede contar. No existe un censo de la escena y las cifras de grupos privados son estimaciones. Lo verificable son los espacios con puerta abierta: el directorio de este magazine registra más de 40 establecimientos con dirección y contacto en 16 ciudades, y no todos están en la capital — el Eje Cafetero suma más espacios que Cali y Antioquia es la única región del país con alojamiento pensado para el ambiente. Ver el mapa, región por región →
¿Está Colombia viviendo una revolución silenciosa en la forma de entender las relaciones de pareja? Todo apunta a que sí. Y aunque muchos aún prefieren no hablar del tema, las cifras de eventos, clubes y comunidades privadas demuestran que el lifestyle dejó de ser un secreto para convertirse en una realidad imposible de ignorar.
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Dalmore SW: la productora chilena que quiere ser el referente lifestyle de la región
Mientras la escena colombiana crece alrededor de clubes con dirección fija, en Chile el formato que manda es otro: la fiesta producida, con locación reservada y puesta en escena propia. Dalmore SW lleva esa vía más lejos que nadie en el Cono Sur.
La productora, con base en Santiago, sostiene una cadencia que en la región es poco común: Love & Peace en enero, Pololea App en febrero, Easter Night en abril, Rose en mayo, HH en junio y Disco en julio. La próxima edición, Privé, está anunciada para el sábado 5 de septiembre en Santiago, con entradas desde 7.000 pesos chilenos. Todas las fechas y valores están publicados en su página oficial de eventos.
Cada edición cambia de concepto y de nombre, no solo de fecha — más cerca de la lógica de una fiesta electrónica que de la de un club. La propia productora describe sus eventos como espacios que combinan «música, arte y juegos en un ambiente seguro diseñado para conectar, explorar y disfrutar en pareja». En su promoción se presenta además como la fiesta electrónica SW más grande de Chile; es su afirmación, no una medición independiente.
El detalle que la distingue no es el tamaño sino el encuadre: la privacidad y el respeto son protagonistas. Con una comunidad que no deja de crecer y una puesta en escena cada vez más ambiciosa, Dalmore SW se perfila como uno de los proyectos más innovadores del lifestyle en América Latina. Si la tendencia continúa, Chile podría convertirse en uno de los nuevos referentes de la industria regional.
¿Estamos frente al productor de eventos lifestyle más influyente de Latinoamérica? Todo indica que Dalmore SW quiere quedarse con ese título.
Chile no es una excepción, es un formato. Que allá mande la fiesta producida y en Bogotá el establecimiento con dirección fija es una diferencia de escena, no de gusto — y se repite en cada país. El mapa completo, país por país, está en cómo funciona la escena swinger en español.
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La «mansión swinger» de Punta del Este: lo que probó la justicia y lo que puso el titular
El 9 de julio de 2018, el profesor de inglés Edward Vaz fue asesinado a tiros en la puerta de su casa en Maldonado, Uruguay. La prensa de la región bautizó el expediente con dos palabras que se le quedaron pegadas: la «mansión swinger» de Punta del Este.
Cuatro años después, en junio de 2022, la Suprema Corte uruguaya confirmó las condenas. Seis personas quedaron sentenciadas por su participación en el homicidio: Lulukhy Moraes, exesposa de la víctima, y su pareja Mauro Machado, a 24 años cada uno por homicidio especialmente agravado; Mathías Guarteche, que contrató a los sicarios, a 24 años; Carlos Alberti a 25; y dos cómplices, Franco Silvera y Leticia Giachino, a 8 años. Un séptimo imputado seguía a la espera de juicio. Todo esto está documentado por Infobae.
El móvil, según la investigación, no tuvo nada que ver con las fiestas. La relación entre Vaz y su exesposa se había deteriorado tras el divorcio, hubo amenazas de muerte de por medio y él preparaba una demanda millonaria contra ella. Ese era el conflicto: dinero y ruptura.
La pareja sí había organizado fiestas swinger exclusivas —de acceso pago y alto costo—, y de ahí salió el apodo del caso. Pero el propio Infobae aclara un detalle que casi nadie repitió: la mayoría de esos eventos no ocurrían en la mansión que le dio nombre al expediente, sino en otras locaciones. Y en ningún momento la justicia estableció que las fiestas fueran la causa del crimen.
El caso se convirtió en uno de los más comentados de la región porque mezcló lujo, fiestas exclusivas, sicariato y una compleja trama judicial. También dejó una lección importante: el lifestyle fue utilizado como elemento sensacionalista en muchos titulares, aunque nunca se demostró que las actividades del club fueran la causa del crimen.
Porque, a veces, la noticia no está en el lifestyle… sino en todo lo que ocurre a su alrededor.
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